Emigración: Día 1 – Saliendo de Almería

Pues el día llegó. Un día memorable para recordar, 16 de Julio de 2012. El día en el que iba a ir a trabajar por última vez al edificio de La Voz de Almería, pero lo más gracioso de todo, y como a mí me gusta hacer las cosas a lo grande, es que ese mismo día iba a ser el que cogería el avión que me llevaría a Londres, ¡¡todo en un solo día!!

Por motivos que no vienen al caso decidí solo compartir la información de mi salida de la provincia con unas pocas personas de mi entorno, a parte de mis superiores directos en el trabajo que tenían que enterarse sí o sí obviamente, así que cuando este día empecé a decir ya a todo el mundo que me iba fue como una bomba. Por una parte es MUY RARO hoy en día en España que alguien se vaya de una empresa a no ser que lo despidan, y por otro lado llevaba 13 años en este trabajo. Cuando una persona lleva tantísimo tiempo en una empresa es casi una pieza más del engranaje principal, que puedes quitar pero sabes que para que siga funcionando corréctamente debes de parar y hacer una pequeña puesta a punto para que todo siga como nada. Para paliar esa situación ayudé durante casi 10 días a buscar un posible candidato a mi puesto que pudiera quedarse junto a mi antiguo compañero. Lo conseguimos contratar justo el mismo día en el que me iba, así que aunque casi in extremis, puedo estar orgulloso de que me fuí de la empresa con la cabeza bien alta.

La mañana fue un tremendo galimatías de cosas. Llegué a la empresa, solté la bomba y comenzaron los corrillos de gente alrededor mía preguntándome “¡¡¡¡¿¿¿Cómo es posible???!!!” . Muy pocos salían de su asombro y algunos incluso casi que miraron el calendario a ver si era el día de los inocentes. La verdad es que fue una mañana “bastante light” ya que lo único que tuve tiempo de hacer fue despedirme de la gente de la oficina y dar los últimos retoques maestros a la Intranet que dejaba programad ya en PHP5 de forma que mis nuevos compañeros pudieran hacer una serie de tareas a nivel administrativo que no estaban implementadas en el código. Tras esto marché a la administración que está en la Rambla de Almería y firmé la correspondiente baja en la empresa, a lo que siguió la obligatoria visita a los bancos para dejar todas mis “cosas” en regla y marcharme sin preocupaciones al Reino Unido; en un santiamén se habían hecho las 15:00, hora en la que había me tenían que recoger de la oficina para ir a comer y marchar diréctamente al aeropuerto de Málaga para coger el avión ya que esa es otra, desde Almería el miércoles solo tenía opción de coger el avión a primerísima hora de la mañana, opción que no me venía nada bien.

¡¡¡Qué dificil es hacer la maleta!!! No, no es que no la tuviera hecha cuando llegué a casa. Es que cuando fuimos a pesarla para comprobar que su peso era correcto llevaba 10 kg de más…. ¡¡A sacar cosas!! Pues sí, tuve que empezar a dejar cosas en Almería, que espero poder ir llevándomelas poco a poco porque me sobraban nada menos que 10 kg. Finalmente tras quitar lo más grande conseguimos dejar la maleta en el peso correspondiente o eso pensábamos nosotros… ¡¡ay ilusos!! Cuando llegué al aeropuerto de Málaga la PUÑETERA COMAÑÍA AÉREA RYANAIR me vuelve a pesar la maleta, obviamente, y me dice que me sobran 3 kg. Digo, bueno… nuestras básculas no van a ser iguales, no es la primera vez que me pasaba con Air Europa y con Iberia, pero cuando la pava de turno me suelta “¡¡AY SEÑOOR!! ES QUE SON VEINTE EUROS POR KG” casi se me cae el alma al suelo. ¡¡60€ por 3 KG!! ¡¡LADRONES!! ¡¡HIJOS DEEEE…!! Como iba ya hasta los mismísimos de sacar cosas de la maleta opté por la opción cara, pagar los putos 60€. Ya el billete si lo llego a sacar por Brithish Airways capaz que me hubiera salido lo mismo pero en fin, no había otra, solté el dinero y como aún era temprano me tomé un cafelillo antes de buscar la puerta de embarque rumbo a Londres Stansted.

Los aeropuertos españoles no serían lo mismo sin los retrasos… ¡¡pero lo peor de todo es que me los tengo que comer yo todos!! Tras una horita de retraso en mi vuelo consigo despegar. Se supone que lo iba a hacer a las 20:30 pero el avión hasta las 22:10 no salió del aeropuerto de Málaga. Empezamos bien, a saber a qué hora llegaría a “mis aposentos londineses”. Tras dos horas y cuarto de viaje el avión aterriza sin problemas en Stansted y comienza la salida despavorida. En Stansted tienes dosopciones, o que aterrices en la terminal principal, con lo que prácticamente no tienes problemas para llegar al área de control de pasarportes y recoger tu maleta, o que aterrices en la terminal satélite y cuando bajas un porrón de escaleras te encuentras que tienes que coger un tren que pasa cada 5 minutos de una terminal a otra… ¿¿adivináis qué me tocó a mí?? Esta claro que este día todo iban a ser esperas. Minutos esperando, un tren que iba de una terminal a otra hasta las trancas y para colmo de males cuando ya consigo llegar al control de pasaportes la salida que permite usar el pasaporte electrónico sin esperas de ningún tipo estaba ¡¡cerrada!! ¡¡arrghh!! Otra vez a hacer cola… ¡¡más de media hora haciendo cola!! Tranquilos, que si alguno venís a UK tomaroslo con tranquilidad en la zona de control de pasaportes, se toman a conciencia el ver la cara de la persona que entra a su país.

Evidentemente cuando salgo del dichoso control de pasaportes y voy a por mi maleta me la encuentro la pobre desamparada encima de una cinta que ya había parado de dar vueltas porque estaban la mía y 5 o 6 más de mi avión, ya que, como sabéis que los vuelos de RyanAir suelen ir con pocas maletas. Cojo mis maletas, me voy a un cajero que hay justo en la sala de espera y adios euros. Me acabo de pasar al a libra esterlina. Por si alguno no lo sabe: se puede sacar dinero de cualquier cajero inglés sin problema y no te van  a cobrar mucho más que uno español. A mí me suelen cobrar 1,5€ por transacción, por lo que si saco cantidades “grandecitas” te sale más a cuenta que ir al banco y cambiar euros por libras ya que los bancos también se llevan su comisión por ello.

Último empujón, autobús hasta Londres. Había sacado un billete con National Express. Normalmente la gente en Londres tiene dos opciones en lo que a autobuses se refiere, esta ciompañía y Terravisión. Luego están los trenes, pero tienen la mala pata, al menos desde Stansted, que solo hay hasta las 00:30 (yo ya iba pasadísimo de hora) y para colmo son bastante más caros. Llego a la zona de autobuses y justo estaba yéndose el mío… ¡¡mierdaaaa!! Bueno, total, son cada 15 minutos… ¡¡Ay pobre!! ¡¡de 15 minutos nada!! 40 minutos de rigor bajo una noche que no paraba de llover hasta que como agua del cielo llegó el dichoso autobús y rumbo a Liverpool Street. Ya el resto pues poco interesante, una buena cabezadita en el autobús y cuando llegué a Londres tomé un taxi que por el “módico precio” de 8 libras me llevó hasta donde ahora mismo voy a estar situado.